lunes, 14 de enero de 2013

El Arte de parar el tiempo


 'Me da miedo, porque veo que vais como a 200km/h por una autopista oscura, e ir a 200km/h por una autopista oscura, es muy peligroso.'

Eso estaba diciendo papá mientras yo le colocaba la chaqueta. Pensé que la frenada sería terrible. Luego me besó la frente y salio de casa.
Me quedé pensando que mi autopista era la M-30, y que si me la pegaba, sería a la altura de Ventas, aproximadamente. Estoy de la olla, lo sé, pero es lo que se me venía a la cabeza.

Ahora que lo pienso, creo que a veces paro el tiempo, cuando me distraigo sobre todo. Puedo ir en el coche y pensar en cualquier cosa, en un recuerdo o en algo que quiero que pase, entonces se para el tiempo. Quiero decir que a mi me lo parece. La imaginación es la mejor parte del cuerpo.

Una vez se paró el tiempo, creo que para todo el mundo. Estaba en Barajas. Había acompañado a alguien a algo que ya no importa. En realidad ni siquiera en ese momento importaba. 
Estuvimos como diez minutos en un portal de la calle Alas, me asomé a la única ventana con luz y la vi hacerse una foto con su hermana. Miré a mi acompañante, me hacía señas para que nos fuéramos. Sonreí y ella negó con la cabeza. Yo asentí y toqué la ventana. 
Tuve que llamar más de dos veces. Cuando me oyeron, la chica se acercó a la ventana con los ojos muy abiertos, le pedí que saliera y ella gesticuló que estaba loca.
Salió rápido. Estuvieron hablando un rato largo en el parque mientras yo iba a por tabaco, ni siquiera me interesaba lo que se tenían que decir. Después volvimos a acompañarla al portal.
Me pidió que la abrazara y me besó en la boca. Ahí es cuando les digo que se paró el reloj.


El Arte de parar el tiempo se llama Beso.



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