Ya hace unos días que pienso en ella, en esa enviada de quien sabe quien, que llega sin avisar y se va con quien menos te esperas, que nos deja mas muertos a nosotros que a los que se lleva.
Voy a decirlo abiertamente. Me da asco una persona que infravalora su propia vida.
Por ti y tu puta depresión, por esa manera en la que te hundes y te obligas a permanecer al fondo de tus problemas, sin tratar de buscarles una salida. Por todas las personas a las que les has escupido en la cara cuando solo trataban de ayudarte, incluida tu madre. Por las ganas que deben tener esas cuatro chicas de recuperar una oportunidad que algunos jamás habéis valorado.
Se nos olvida que estamos. Tristes o contentos, pero estamos. Somos afortunados de un nuevo lunes, y quien no sepa ver eso, es un egoísta.
En las últimas semanas no he parado de escuchar que, 'quien es feliz, jamás escribirá grandes cosas'. Pues toma. Estoy enamorada, soy feliz, y a mi nadie me ha regalado nada. Tuve mis malos tiempos, mis noches sola y mis desamores, como todos vosotros, pero jamás agoté estas ganas de vivir, jamás agaché la cabeza resignada al 'es lo que toca'. Jamás dejé de luchar, como no dejó de luchar Belén. Luchar siempre te hará grande.
Yo no sé vosotros, pero yo pienso seguir viviendo, como les hubiese gustado ser a esas niñas, como le gustaría a cualquier madre ver a sus hijos, feliz. Y cuando todo se ponga en contra pienso seguir sacando sonrisas de donde no las haya, pienso salir a flote cueste lo que cueste, aprovechando cada momento en el que aún respiro.
Y aún que suene a discurso utópico, voy a luchar contra lo que haga falta para salir adelante, porque estoy enamorada de esta vida, y eso es algo que no podéis quitarme, el amor.
Ayer un niño nos dio una lección;
cantó para su difunta madre delante de toda
una clase de actores,
arriesgándose a parecer menos o más, y lo único
que pareció fue normal,
infinitamente humano.
No hay comentarios:
Publicar un comentario