martes, 4 de diciembre de 2012
Tal vez Diciembre
Si hubiese escrito mi historia antes de que sucediese,
la chica de mis sueños también viviría cerca del aeropuerto.
Anoche llegué tarde y cansada por cumplir un sueño, como a mi me gusta decir.
Vuelvo de ensayar, meto lo que queda de mi en la cama y me muero por que
estés conmigo. Trato de convencerme de que no puedes venir ahora, pero quiero
pedírtelo. Necesito que estés.
Quiero que vengas porque a las 03:13h suelo levantarme al servicio, y me gusta
verte acurrucada en mi pecho, porque es así cuando termino de ser lo que
siempre he querido. Quise cambiar el mundo y ahora me doy cuenta de que tú
eres mi manera de cuidarlo, de acercarlo al cambio.
No creo que esta mañana sea capaz de escribirte aquí lo que en realidad tienes
que saber, pero es posible que cualquier día, de cualquier año, te quedes
mirándome y todo salga. Estoy segura de que será navidad. Tal vez en esa casa
que aún está esperando que vayamos a alquilarla, o en nuestro estanque con patos.
A lo mejor ni siquiera existe la parada de tren en la que estaremos sentadas. Pero
sé que será mágico, como todo lo que haces cuando miras.
Sé que eres tú, y que por una vez en mi vida, no estoy equivocada. Por una vez en
mi vida, no quiero escribir un texto rebelde, no quiero protestar, ni declararme en
guerra con nadie. No quiero llamar la atención, ni resultar prepotente, por una vez.
Que si el mundo se nos cae encima, quiero pintarte otro. Que si tratan de imitar lo
nuestro, vamos a ser todavía más grandes, por que eso ya es incitar al cambio.
Ni siquiera tú sabes la suerte que tengo de tenerte, de compartirme con alguien que
nunca quiere discutir, que da cuerda a su vida a partir de la mía. No sabes la suerte
que tengo de haberte encontrado, de que me ahogues el estrés de toda una semana
en una noche de viernes, de seguir llorando al escribirte, aunque lleve haciéndolo
un año y tres meses.
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