Acabo de llegar a casa y estoy super feliz.
Hacía mucho que
no me sentía así, me siento super realizada conmigo misma.
Siento que
ha sido un día super especial, y me siento YO super especial...
Para
empezar me he quedado dormida, y como ya no podía entrar a literatura
porque
no nos deja, me he quedado una horita mas en la cama, pero en vez de
durmiendo, pensando. Y me he dado cuenta que me gusta ser el tipo de
persona que no sigue una puta rutina todos los días. Estoy harta de ir
en el 334 que me lleva a casa y ver las caras de las personas que
vuelven a casa después de un largo día, y me dan pena. Me da pena que la
gente haga de su vida un circulo del que no puedas salir, me da pena
que la gente no valore lo que hace, no ame lo que hace, por que, 'si no
amas tú lo que haces en tu vida, ¿quién lo va a amar?'
Me gusta ver los
pequeños detalles de la gente.
Ir en la Renfe y darme cuenta de que hay
un hombre triste, e inconscientemente sonreírle, y que él te sonría a ti a
pesar de que está triste...
Que María Larrosa me guarde el último chicle
de su paquete aun sabiendo que yo siempre llevo, porque sabe que los
suyos son mis preferidos.
Que la chica que cuida todos los días los
periódicos, te vea por el pasillo y te diga: "se han acabado, pero he
guardado un par, porque suponía que vendrías ahora".
Estar en
clase de
italiano y disfrutarla, porque sabes que vas porque te gusta, no porque
nadie te lo imponga.
Pillar el tren y decidir ir a ver a tus
abuelos, primero a unos y luego a otros. Y decidir hacerlo tradición
para cada dos semanas. Darte cuenta de lo feliz que puedes hacer a una
persona solo regalándole un ratito de ti.
Volver a coger el metro de
Campamento y ver la calle que llevaba hasta tu casa, la casa en la que
naciste y a la que no vas desde hace doce años, darte media vuelta e ir.
Llegar, sentarte en las escaleras del portal y pensar en lo feliz que
eres cuando eres pequeño, en las cero preocupaciones que tenias, y darte
cuenta de lo afortunada que eres pudiendo tener ahora lo que tienes,
todo eso que otros muchos niños no tienen.
Valorar a tu
familia; a tu padre, por haber dejado de beber, a mamá, porque mañana es
su cumple y quieres que sea muy feliz, a ambos por haber vuelto a
"reconstruir" la familia a pesar de que las cosas no vayan muy bien. A
Javi. Darte cuenta de todo lo que quieres a tu hermano y acordarte de que
fue tu regalo de reyes, lo que tú pediste, y por tanto, -y de nuevo-, amar
lo que quieres y quisiste en tu vida.
Volver al metro, poner el aleatorio y que salte la canción que menos te
apetecía oír, la que era de Hugo, pero sin embargo, escucharla y ponerte
feliz al pensar todo lo que te quiso.
Darte cuenta que el conductor que siempre
te saluda, lleva una pulsera roja, amarilla y morada, que el chico
imposible que siempre veías en el autobús el año pasado se suba y ver que
lleva las converse negras igual de rotas que tú.
Llegar a casa y abrazar a
papá, y que papá, te llame
Cuqui como cuando eras un moco. Y en ese
momento, ponerte a llorar de la alegría.
Alba. G.P.
20/Nov./2012
«Debes pensar en el ahora, lo que tienes, lo que te rodea y lo que vives,
y olvidarte del resto, porque en eso consiste la vida, en vivir el momento,
y si no lo haces así, no podrás ser feliz, aun que creas que si.»
Alba.