Vivo en la tierra, como todo el que pueda leerme, creo. Vivo en Europa, el continente afortunado, de momento. En España, entre el Atlántico y el Mediterráneo. Vivo en Madrid, donde se cruzan los caminos, lugar del que no me puedo separar. Os juro que hablo de Madrid y se me inundan los ojos. Vivo en las afueras, donde más feliz me imaginaron mis padres, Rivas.
Vivo en casa, con mi familia.
Vivo con mi abuelo, que murió hace años.
Vivo con las expectativas más complicadas;
la interpretación como profesión
y la felicidad como forma de vida.
Vivo con la ausencia de la familia de mi madre.
Vivo con miedo a la muerte, al dolor y al desamor.
Vivo con niñas de quince que sufren anorexia,
con críos de doce en tratamiento psiquiátrico
y bebés de uno con tres cánceres.
La verdad es que vivo por los que se fueron
y por los que no pudieron llegar.
Vivo en las alturas, y subo sin ascensor, es lo que haces. Vivo por ti, sin importarme las dificultades, sabiendo que donde hay amor, funciono. Lejos de la envidia. Vivo enamorada, eso no puede decirlo todo el mundo.
Vivo en ti, que eres mi hogar.
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