martes, 25 de septiembre de 2012

Lejos de la envidia


Vivo en la tierra, como todo el que pueda leerme, creo. Vivo en Europa, el continente afortunado, de momento. En España, entre el Atlántico y el Mediterráneo. Vivo en Madrid, donde se cruzan los caminos, lugar del que no me puedo separar. Os juro que hablo de Madrid y se me inundan los ojos. Vivo en las afueras, donde más feliz me imaginaron mis padres, Rivas.

Vivo en casa, con mi familia.
Vivo con mi abuelo, que murió hace años.
Vivo con las expectativas más complicadas;
la interpretación como profesión
y la felicidad como forma de vida.
Vivo con la ausencia de la familia de mi madre.
Vivo con miedo a la muerte, al dolor y al desamor.
Vivo con niñas de quince que sufren anorexia,
con críos de doce en tratamiento psiquiátrico
y bebés de uno con tres cánceres.
La verdad es que vivo por los que se fueron
y por los que no pudieron llegar.


Vivo en las alturas, y subo sin ascensor, es lo que haces. Vivo por ti, sin importarme las dificultades, sabiendo que donde hay amor, funciono. Lejos de la envidia. Vivo enamorada, eso no puede decirlo todo el mundo.
 
Vivo en ti, que eres mi hogar.




lunes, 17 de septiembre de 2012

Estoy enamorada


Hubiese sido posible una inmensa amistad,
pudimos hacer grandes cosas juntas,
cosas que solo se hacen con los buenos amigos.
Podría llamarte 'amiga' como hago con cualquiera.
Resignarnos a que no existe nada más entre nosotras
e intentar ser felices con ello.
Podrían ser los días un poco más largos
y las noches bastante menos intensas.
Pudimos querernos y ya.

Eso hubiese estado bien como punto de partida,
pero yo te quiero más que eso.
Te quiero para siempre y como no he querido nunca,
te quiero en mi vida, en mi cama, con la piel de pollo.
Desde lo mejor de ti, hasta lo peor.

Así que podemos seguir cumpliendo años,
pasando veranos y dando envidia al cine drama-romántico.
Podemos seguir siendo el prototipo a seguir del mundo,
les joda o no, podemos llamarlo 'amor'.
Puedo sentirme superior, porque estás conmigo.
Podemos hacerlo todo, porque inventamos Múg
y somos preciosas.


sábado, 8 de septiembre de 2012

Prologo

Nunca he escrito un prólogo, no sé cómo se hace,
así que voy a quitarme la armadura y liberarme.


Durante mis últimos años en la tierra, he conocido a alguien increíble,
pero que pasea sus defectos como si fueran virtudes.
Impulsiva, prepotente, de gran corazón y diminuta modestia.
Su nombre es Claudia, y acaba de escribir su primer libro. (Aún no sé
de donde saca todo eso que escribe, debe tener un duende que se lo
chiva por las noches).
Debió haberle pedido a otro que le escribiera este prólogo, pero quiso
que lo hiciera yo, porque la conozco de toda la vida.
Queríamos que ante todo, fuese un prólogo humilde, dejando por aquí lo
más profundo, lo que nunca sale.Y yo le dije que imposible. Cuando tienes
esa mierda de actitud con la gente, no puedes dar una imagen humilde,
porque no es lo que eres. Pero bueno, así es nuestra Clau.        
Todo lo que quiero contar sobre ella, se centra en el último año, cuando
llegó esa otra chica de despistado caminar y que late más real que nadie.
Si, la del libro. Os juro que esa chica tiene un don.Cambió el mundo desde
el primer momento que se miraron. Yo no soy precisamente del lado
romántico, pero de verdad que se paró el tiempo.Desde entonces y ahora
que sé que ha encontrado su camino, puedo decir con seguridad que soy feliz. 


                                                                                      Cariñosamente, yo.     




Me duele dejarme a gente por el camino, todas esas personas que,
aunque ya no quieran, forman parte de esta historia, son eslabones
importantes que hay que escalar si o si.
Igual que aquellos que quisieron marcharse, están los que se quedaron,
los que siguen sujetando y sujetos a nuestra ilusión, que no fallaron cuando todo
esto empezó y ahora son parte de ello. Los que otros llamarían ‘amigos’ y yo
prefiero llamar Ohana.
No podía dejarlos sin nombrar en mi primer libro, el cual le dedico expresamente
a Sofía, por la inspiración, pero también a ellos, porque no hubiera sido posible sin
todo lo que han dejado en mí. 


                                                                                                           Claudia.