Me hace gracia pensar que mientras yo me como la cabeza
por escribir lo mejor que haya leído nunca,
el resto del mundo se pelea, discute y se deja.
Conflictos y guerras entre parejas,
mientras ella me enseña que nuestro mundo es el puñetero paraíso.
Los pequeños detalles son los que rigen nuestras vidas,
pero no todos saben verlos.
Yo aprendí, y ahora es genial ir de su mano,
y aprender un poco más cada día.
Porque me prometió que el día que no fuese feliz con ella,
se marcharía.
Porque aun que intente enfadarme,
me gana con una sonrisa, siempre.
Porque si tiene que huir, huye al estanque del Retiro,
a nuestro estanque con patos.
Y porque cuando lea esto me dirá:
"Oye, que yo no huyo", y es verdad.
Escribo para sacar de una vez todo lo que llevo dentro,
aun que muchas veces no puede decirse con palabras.
Escribo por ella, y ella lo sabe. Todos lo saben.
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