lunes, 30 de abril de 2012

Yin Yang



Y durante 4:46 minutos,
el nudo aprieta más fuerte que nunca,
aumenta la necesidad de un "te amo" premeditado.
Y todos esos escalofríos erizan la piel hasta doler,
para desencadenan en llanto y desahogo.
Hay canciones que apuñalan los sentidos,
que son capaces de hacernos sentir diminutos,
porque mientras ahí afuera llueve tanto,
el verdadero invierno está en nuestro interior.

                                                                        Yin.


Son los mismos 4:46 minutos,
el nudo que aprieta, esta vez dejando un sabor dulce,
la necesidad de un "te amo", sin pensarlo.
Una colección de escalofríos que erizan la piel, pero miman,
que desencadenan en un polvo de hora y cuarto.
Es la misma canción que me apuñala los sentidos,
la misma que me hacía sentir diminuta
doce horas después de hacerme sentir enorme,
porque mientras ahí afuera llovía tanto,
llegaba la primavera a nuestro mundo.

                                                                          Yang.



Es la cara B, el antónimo del presente,
nuestro 'yo' en un mundo paralelo.

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