jueves, 19 de abril de 2012
Helado de piña y nuez
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Ginnie pasó mas de tres veranos en la alcoba de esa vieja casa. Solo se asomaba a la ventana por las noches, y se reía de las estrellas que no sabían moverse, jurándolas que algún día las empujaría al vacío.
Entonces la definía como el ser mas soñador de este planeta, aunque éste es un termino que ultimamente desconozco en la linea recta de la vida de Ginnie, porque es algo bipolar. Digamos que ella nunca tuvo relaciones estables, perdía el tiempo y escapaba de los compromisos.
Cuando Ginnie entró por primera vez en esta habitación, no era mas que una cría, apenas alcanzaba de puntillas lo alto de esa mesa. Pero hay algo que puedo recordar de ella sin ningún tipo de laguna, y es que sus ojos verdes, capaces de apagar a la propia oscuridad, escondían algo aún desconocido, pero que pronto alguien descubriría.
Es, creo yo, la niña mas inteligente que había conocido nunca. Le gustaba inventar cosas nuevas, crear mundos imposibles, y solo con su imaginación. No temía a nada, y amaba lo desconocido. Aún hoy en día pienso, que muchos adultos tenemos muchisimo que aprender de niñas como Ginnie, de su capacidad de comprensión ante situaciones como la de falta de alimento o dificultades económicas de niños de su misma edad, en países mas lejanos.
Ginnie escribió un trabajo sobre los niños de Haití, en el que nombraba a niños reales, con situaciones reales de amputación de algún miembro de su cuerpo, que habían salido el día anterior por la televisión.
Curiosamente, Ginnie relataba la vida de estos niños, con su evidente falta de alimento y todo lo demás, como si se tratase de un tema cotidiano para ella. Luego siempre añadía esa frase que jamás se quitaba de la boca:
"que enfermito está el mundo"
Una vez escuche decir a Ginnie, que quería un helado de piña con trozos de nuez.
¿Piña y nuez? Cosa descabellada.
- ¿Y de donde saco yo un helado de piña y nuez?
- Fácil. - Dijo la chiquilla.- Primero sacas lo de dentro de la piña, y haces como un zumo. Echas trocitos de nuez por encima, y lo metes al congelador.
- ¿Has probado esa guarrería antes? - Le pregunté.
- No, por eso quiero un helado de piña y nuez.
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